NECESIDADES DE MACRONUTRIENTES EN EL DEPORTISTA:
Los macronutrientes son aquéllos que proporcionan al organismo la mayor parte de la energía
metabólica, de los cuales están identificados los
hidratos de carbono, los lípidos y las proteínas:
HIDRATOS DE CARBONO:
Los HC y las
grasas son las principales fuentes de energía
para el cuerpo, de éstos los HC son el principal
combustible para la musculatura en ejercicios
de mediana y alta intensidad, proporcionan la
energía necesaria para mantener una adecuada contracción muscular durante el ejercicio y
su contribución al gasto energético depende de
varios factores como tipo, frecuencia, duración e
intensidad del ejercicio, nivel de entrenamiento
y alimentación previa. Por ello la recomendación
de HC en una persona sin actividad física es de
50-60% de la ingesta calórica total, pero en el deportista el consumo aconsejable es de 55-65%; no obstante, para mayor precisión en los deportistas se recomienda la ingesta de HC por kilogramo de peso corporal, por lo que el consumo ideal
debe ajustarse a 5-7 g/kg de peso corporal/día
HC para reemplazar la pérdida provocada por
el entrenamiento diario, pero en entrenamientos
de resistencia extremos el consumo debe ajustarse a 7-10 g/kg de peso corporal/día. Cuando se
realizan múltiples sesiones en un periodo corto
o recuperación entre entrenamientos, el objetivo
fundamental es la reposición del glucógeno muscular y hepático,6
por ello se requiere la ingesta
de 10-12 g/kg de peso corporal/día.
PROTEÍNAS:
En la actualidad, el uso de suplementos de proteínas y aminoácidos en los deportistas es uno de los aspectos más debatidos en el
campo de la nutrición del ejercicio, además los atletas que desean ganar masa y fuerza muscular,
son propensos a consumir mayores cantidades de
proteína en la dieta en comparación con aquéllos
con entrenamientos de resistencia.7
Por tal motivo es necesario establecer el consumo ideal de
proteínas en este tipo de actividad, por otro lado
también es ineludible conocer el valor nutritivo
(«valor biológico» o «calidad») de una proteína, el
cual se define por la capacidad de satisfacer las
necesidades de nitrógeno y aminoácidos del consumidor, representa la proporción de nitrógeno
absorbido y retenido por el organismo para ser
utilizado como elemento de crecimiento o mantenimiento.
Si bien la ingesta de proteínas recomendada depende de la composición
de la dieta, ingesta energética total, intensidad y
duración del ejercicio, el entrenamiento, la temperatura, del sexo y la edad, en una persona mayor de 19 años sedentaria la ingesta sugerida es
de 0.8-1.2 g/kg/día,7
pero en un atleta es de 1.2-2
g/kg peso/día. Estas recomendaciones también
pueden depender del nivel de entrenamiento: los
atletas experimentados requerirán menos, mientras que durante los periodos de alta frecuencia intensidad de entrenamiento debe consumirse
más proteína, esto en función del déficit calórico,
lo que puede ser ventajoso en la prevención de la
pérdida de masa magra durante los periodos de
restricción de energía para promover la pérdida
de grasa,6,7 por tanto el déficit proteico ocasiona
disminución de la potencia muscular y fallas en
la coordinación psicomotora.
LIPIDOS:
El rango aceptable es de 20 a 30%
(20% durante el periodo competitivo y 35% sólo
cuando la ingesta de ácidos grasos monoinsaturados es superior a 15-20%) de la ingesta energética total. Con el entrenamiento se produce una
mayor oxidación de grasas debido a la mayor facilidad de entrada de ácidos grasos libres a la mitocondria.4
En el contexto deportivo tomar demasiados ácidos grasos poliinsaturados puede ser
perjudicial, ya que son más susceptibles a peroxidaciones lipídicas; sin embargo, los ácidos grasos
monoinsaturados son ideales para el deporte porque aportan energía rápida, son cardiosaludables
y menos susceptibles a la peroxidación
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